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Feb 23 2015

Lo Simple del Poder

Da pena escuchar todo el ruido acerca del caso Nisman.

En serio, chicos, ¿cuál es lo que no entienden? Los que llegan al poder, hacen lo que les parece para quedarse con lo alcanzado. Algunos tienen más gusto en eso, otros no tanto, pero el concepto es lo mismo. Miren que en los EEUU pueden pegar balazo en la cabeza del presidente, sea necesario, y no pasa nada.

Por ahí a la gente falta el concepto del poder, ¿por eso intentan a aplicar valores de sumisos a los que están dominando?

Permítanme explicarles algo muy fácil.

Imagínense una monada de homo sapiens bien en el pasado. Apenas llegaron a extraerse del mundo animal, siendo capaz de comunicarse y establecer un sistema social que permite vivir – más allá de sobrevivir.

Naturalmente, apenas se forma un contexto social tan robusto como para mantener la estructura de relaciones humanas, se aparece la jerarquía. Porque – les guste o no, lo reconocen o no – la gente no es igual. Unos son más inteligentes, otros más fuertes, etc. Ni las briquetas Lego son iguales, menos todavía los seres humanos.

Y claro, los quien pueden, agarran lo que pueden – y los quien no pueden, lloran. Tener poder es el sinónimo de poder apropiarse de lo que, seamos todos iguales, seria distribuido entre nosotros de la manera bien pareja. Pero como iguales no lo somos, distribución siempre se produce en la manera desigual – con pocos teniendo mucho, y muchos quedándose con poco.

(Y miren que no uso la palabra “injusta”, ya que la justicia usa el manipulativo concepto de “igualidad” para mantener el estado de jerarquia.)

Esa pirámide es inescapable, y los que tienen chance a subir arriba, lo aprovechan – y al llegar, obviamente, tienen toda la razón en disfrutar lo alcanzado. Y defenderlo para que los de abajo no toquen a lo que pertenece a los de arriba.

¿Recuerden cómo se ve un típico paisaje europeo? Una colina con un castillito, y unas casitas abajo. ¿Cómo se lee esto? Los más fuertes imponen su poder sobre los menos fuertes, estableciendo un sistema que garantiza seguridad y crecimiento de su patrimonio. Paredes de piedra, soldados y perros guardan los bienes, clericos proveen consuelo, payasos divierten y distraen, resto de la poblacion sufre y sirve.

Cada castillito está en guerra con sus vecinos, tratando de engañar al enemigo, ganar más peso en uniones temporáneos – que solo sirven para ganar una superioridad momentánea para bajar a alguien más fuerte que vos. Y tal como el castillito domina a las villas abajo, dueños de los castillitos más grandes dominan a los grupos de castillos más chiquitos. La pirámide del poder se forma en cada capa, creciendo al tamaño de los reinatos, países, uniones de estados, oligarquia transcontinental.

No se puede escaparlo. La desigualdad define la sociedad. Un mono con rifle que define las reglas de su tribu, no es nada diferente, en la esencia, que un presidente del pais “democratico” imponiendo las necesidades de capitalistas cual representa, utilizando para eso desde la prensa y organismos politicos internacionales, hasta aviones de bombardeo y misiles tacticas.

El único temita que surge, es que el crecimiento de tamaño del sistema resulta en técnicas más complejas para mantener la estructura piramidal intacta, conveniente a los que ya llegaron arriba.

Y como siempre hay gente que no lograron llegar arriba de la pirámide ya establecida, ellos buscan una manera de destruirla. El porcentaje de esos incomodos es estable y menor, pero con más gente en la estructura, más grande el tamaño de esos grupitos, y más daño pueden causar.

Peor si los generadores de disturbios son inteligentes – ahí logran a promover sus ideas, y hacer la pesada y generalmente neutra parte de población conmovida. Así crean una chance de reventar al sistema. Cual ideas, es irrelevante – cada tiempo y condición pueden tener suyas. Lo único que comparten esos delirios es un concepto comunal – religiones se basan en una fe compartida, ideas de mejoramientos sociales tocan a los que desean más sin poder alcanzarlo. Locuras conmueven a los pendejos, sueño de riqueza atrae a los pobres.

Las ideas sean cual sean, lo importante es crear el movimiento y expandirlo, aprovechando cada punto débil del sistema existente, cual se pretende destruir.

Tarea posible, ya que sistemas ideales, sin conflictos y puntos débiles, no existen. Aunque parezcan solidos, se cambian con el paso de tiempo, desviandose en las partes suaves y fracturandose en las partes rigidas, desarrollando potencial para las “ventanas de Overton” en camino.

Los dueños de la pirámide tienen solo dos maneras de contener a los inquietos – exterminarlos, o mandarlos a pelear afuera, en algún conflicto irrelevante para la existencia de la pirámide. Eso baja el porcentaje de “pasionarios” en la sociedad, y ayuda a preservar la estructura del poder segura.

También, aunque no se puede cambiar la mente de los inquietos – ellos están muy dedicados y toman el tema como algo personal – sí que se puede mantener al resto de población bastante conforme. Solo hace falta darle algo que disfruten, siendo totalmente alejado de las palancas cual podrían derrumbar el estado.

Por ejemplo, futbol para todos. O shows para todos. Ferias gay, patriotismo, drogas livianas – cualquier cosa que no limite la capacidad productiva de la población general, y por suerte controla su capacidad reproductiva – manteniendo la cantidad de cabezas (y entonces relativos números de los inquietos) a niveles menores.

Lavado de cerebro también ayuda – aunque es casi gracioso mencionar al “cerebro” cuando se trata de la mayoría de población. Son poco más inteligentes que sus mascotas, y solo un poquito más útil. Dales un sistema de opiniones e ideas primitivo y fácil a consumir, bien alineado con el intento de mantener la pirámide de poder actual, y listo.

Cuando faltan recursos o capacidad técnica para lavar cerebros, fuerza bruta también alcanza. Mandas a los perros – policía, gendarmería – y “educas” a los tontos que la pasarían mucho mejor si no muerdan la mano que les deja algo de comer. Aunque en ese caso, pirámides más avanzadas te van a criticar por tirano y retrogrado.

Más vale modernizarse hacia el nivel del controles sociales más modernos – y si no se puede hacerlo con recursos propios, venderse en una franquicia – por ejemplo, hacerse un “aliado” del país más “avanzado”.

Y cuando no queda otra, sí que se puede pegar un tiro a la cabeza de alguien que trata de volcar al barco. Por supuesto se puede hacerlo con más gusto y tacto, pero si tanta capacidad no hay, y la sociedad consumirá el hecho igual, cadáveres a vía publica también valen…

Todas esas cosas que digo son muy fáciles. Muy obvias. Están a plena vista, y la única razón por cual la gente sigue delirando sobre “valores”, o “sistemas político-económicas”, o “revoluciones” es porque necesitan esos temitas falsas para cubrir el vacío entre la realidad, y lo que tienen incrustado en su cerebro – llenado con boludeses desde la niñez temprana.